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febrero 2011

Especialidades, General, Mexicanas

La gastronomía jalisciense

28 febrero 2011

La tradición de la gastronomía jalisciense radica en la conjugación de los secretos del pasado indígena y la aportación de los diversos grupos migrantes durante la Colonia. Entre los platillos más representativos de la entidad están el pozole, las carnes en su jugo, la birria, las pacholas, las tortas ahogadas, mariagorda, las tostadas de pata, el birote salado, la cauchala, los lonches bañados, tejuino, tepeche, el agua de lima y muchos más.

La cocina tradicional tiene sus orígenes en la época prehispánica que sobrevivió a los 300 años del Virreinato y persiste aún hasta nuestros días, preparada por amas de casa o cocineras que poseen antiguas recetas, secretos culinarios y el sazón personal que da ese sabor inigualable a los platillos.

En la Guadalajara de la Colonia ya existían los fogones, metates y los petriles. Posteriormente las mesas largas que dieron vida a los comedores a finales del siglo XVII.

Mientras que en el siglo XVI comenzó la fusión de la cocina española con la local. Los españoles empezaron a descubrir la comida local ya que acudían a los tianguis y la convivencia con los indígenas fue inminente. Los indígenas comenzaron a trabajar con los españoles o criollos quienes traían y consumían productos españoles.

Algunos alimentos indígenas eran el guajolote, el venado, palomo, codornices, gallina de tierra, liebres, maíz, frutas y cacao; mientras que los alimentos españoles eran la res, el cerdo, el arroz, el garbanzo, entre otros.

Durante el siglo XIX ingleses y franceses, atraídos por el comercio y otros asuntos, también influyeron en la preparación del menú de la zona. En Guadalajara, la capital del estado y la zona conurbada se encuentra la mayor concentración gastronómica de la región: birria, tacos, tortas, pozole y tamales. Estos platillos también están presentes en los municipios siempre guardando sus particularidades.

Si bien no existen datos concretos del origen del pozole este platillo se adjudica a Jalisco, pero también se prepara en otros estados de la República Mexicana, con sus respectivas diferencias.

Así cuenta la leyenda que en 1530, tras vencer a los indígenas, Nuño Beltrán de Guzmán entró a Tonalá donde fue bienvenido:
“por la Itzoapilli Tzapontzintli y sus cortesanos con danzas y un suculento pozole. Dicen que acercándose don Nuño Beltrán de Guzmán a la olla pozolera vio que en el maíz había restos humanos inconfundibles, por lo que iracundo echó mano a la espada y quebró de un tajo la olla de arriba abajo, conminando a la reina y tonaltecas a ya no comer carne humana”.

Los investigadores han expresado que esto era casi imposible porque no existe evidencia de antropofagia. Sin embargo, el pozole es un platillo ancestral ejemplo del mestizaje culinario de la actual gastronomía mexicana.

Los indígenas domesticaron el maíz y aplicaron el proceso de nixtamalización y a éste le agregaron la carne de cerdo herencia de los españoles. Actualmente existe en pozole blanco, natural, rojo y verde, el cual es común en algunas zonas de Jalisco, que se prepara con maíz tierno, pollo, tomates y también se le conoce como pozolillo.

Para completar este platillo se le agrega lechuga, col, rábanos, cebolla picada, orégano seco, y salsa picante a base de chile de árbol y vinagre. Además la tradición mande acompañarlo con tostadas.

Conaculta

Especialidades, General, Mexicanas

La gastronomía guerrerense

21 febrero 2011


La gastronomía guerrerense, mezcla de las cocinas indígena, española y francesa, mantiene su carácter original y su estrecha relación con el México antiguo, pues los ingredientes básicos de ésta son el maíz, el chile, la carne, los fríjoles y los mariscos. Sin duda el platillo más conocido es el pozole blanco o verde acompañado de limón, orégano, cebolla, aguacate, chile verde picado, chicharrón y sardinas; pero es sólo el principio del menú guerrerense.

Así, la riqueza gastronómica del estado descansa en el mestizaje biológico y cultural de las etnias que lo habitaron. Las aportaciones nahuas y purépechas que conquistaron a los pueblos asentados antes del siglo XII y, después en los siglos XVI y XVII la población española, asiática y africana han dado por resultado el menú actual de la región.

El estado de Guerrero está dividido en siete regiones: La Montaña, Norte, Centro, Tierra Caliente, Costa Grande, Costa Chica y Acapulco.

La región de la Montaña ofrece quesos acompañados con chipiles, verdolagas, halaches, hierbamora, hormigas conocidas como “chicatanas”, totopos y barbacoa de chivo.

Al Norte, en la región del Balsas, se puede disfrutar de los tlaxcales, tortillas de forma triangular acompañadas de queso, mientras que en los alrededores de Taxco se preparan los jumiles con salsa de chile verde, jitomate y ajo, y mole de jumil. En Iguala y los pueblos aledaños se cocinan pichones, codornices, conejos e iguanas en chileajo.

Tamales de fríjol, calabaza o ciruela, en el municipio norteño de Tepecoacuilco (Cerro de las culebras pintadas); adobo de cochinita en Huitzuco (lugar de espinas); en Teloloapan se preparan panques de arroz y mantequilla; este municipio es reconocido internacionalmente como un lugar de tradición en la elaboración del mole.

Mientras que en Tixtla se cocina el fiambre, preparado con una variedad de carnes y verduras, es considerado como el platillo fuerte que se ofrece en las fiestas de carácter social. Otro platillo es el huacaxtoro, que es un caldo blanco, preparado con carne de res y se come con tamales tololochos; éste es ofrecido principalmente en las fiestas religiosas.



Los platillos típicos de la región de Tierra Caliente son la chimpa, la barbacoa de chivo, los frijoles puercos, el mole de iguana o de armadillo y aporreadillo, guiso a base de carne de res deshebrada con huevo en salsa de jitomate criollo, chile verde, ajo, cebolla y cilantro.

Costa Grande ofrece productos del mar como el cuatete y las tallas, el caldo de cangrejo y de camarón, relleno de puerco y aporreadillo. En la Sierra de Atoyac se puede degustar el pozole de cotorra y los nacatamales.

En la región del Centro se pueden degustar chalupas, chilapeñas, el ayamole, preparado con calabaza, epazote, chile seco y limón; jumiles, chapulines, gusanos de nopal, platillos a base de carne tales como el mole y el chilatequile.

En Chilapa platillos de origen franceses heredados por las monjas del Verbo Encarnado en el siglo XIX. Otras especialidades de este municipio son las chalupas fritas cubiertas de carne deshebrada, cebolla y salsa de chipotle; gallina rellena, el elopozole, platillo a base de mazorcas de maíz condimentadas con anís.

El tradicional Pan de Chilapa es elaborado en hornos de lodo y barro calentados con leña, algunas de estas delicias son: panocheras, viudas, sobados, hojaldres, reventadas, besos, empanadas de manjar y de camote, además del “Pan de muertos”, que se elabora en noviembre.


Mientras que las especialidades de la Costa Chica son el caldo largo, el caldo de langostinos, el de iguana, el ceviche y el chimole.

La oferta gastronómica que ofrece Acapulco es internacional, sin embargo sus platillos tradicionales son los ceviches, en especial el preparado con pescado sierra; pulpo en vinagre, almeja, cocteles de mariscos y pescado; pescado “a la talla”, pulpo enamorado y camarones al ajillo. También el relleno de lechón; las picaditas de Puerto Marqués, elaboradas con tortilla de maíz, manteca caliente y salsa de chiles serranos; la pellizcada, al estilo acapulqueño que consiste en tortilla rellena con pescado, aceitunas y especias; el tamal de pescado con hierva santa; el arroz blanco o morisqueta’’, el pozole blanco o verde al estilo guerrero y el dulce de coco.

El mole rojo con arroz y carne de cerdo, res y pollo; la barbacoa de chivo horneada en pozo de tierra y adobo de crema y pollo son platillos típicos de Olinalá.

Mientras que en Ixtapa-Zihuatanejo se preparan guisos con productos del mar como el pescado a la talla, las camaronillas, tiritas o tacos de pescado. En los merenderos ubicados en el centro se puede comer tamales, atoles, tacos de pollos con consomé, chalupitas, pozole guerrerense y la cocina internacional. En Ixtapa, la bebida típica es el mezcal producido en la región.

Desde Conaculta

Fácil, General, Platillos, Salsas

La salsa Tártara

14 febrero 2011


La tártara es otra de las variantes de la mayonesa (les recuerdo la receta original AQUÍ); como el Aïoli que les presente en este previamente AQUÍ.

Para preparar la salsa Tártara necesitaran de los siguientes ingredientes:

250 ml de aceite neutro
1 yema de huevo cocida y machacada
1 chuchara sopera de mostaza
1 cuchara sopera de alcaparras machacadas
1 cuchara sopera de pepinillos machacados
1 cuchara sopera de cebolla picada
1 cuchara sopera de hierbas finas secas

Como en la preparación de la mayonesa le mezclan primero todos los ingredientes (excepto el aceite) en un bowl. Se vierte poco a poco a ritmo constante y batiendo el aceite hasta alcanzar la consistencia deseada. Las recomendaciones de preparación son las mismas que para la mayonesa tradicional. Originalmente la salsa tártara se servía con la carne tártara, hoy en día su usa es mucho más extendido y la puede usar con lo que se les ocurra!

General, Platillos, Salsas

El Aïoli

11 febrero 2011


El Aïoli es una de las tantas variantes de la mayonesa cuya receta básica les propuse por AQUÍ. Para su realización necesitaran los mismos ingredientes de la mayonesa cambiando el aceite por aceite de oliva, el vinagre por jugo de limón y aniadiendo 3 dientes de ajo machacados.

En un Bowl mezclaran entonces la mostaza con los dientes de ajo machacado, sal y pimienta y procederán al vertido del aceite de oliva mientras baten la mezcla con regularidad hasta alcanzar el textura deseada.

General

Los tres principales chocolates

3 febrero 2011


Hoy les hare un breve recorrido por los principales chocolates que son consumidos y utilizados.

Para iniciar el chocolate negro, compuesto por cacao, mantequilla de cacao y azúcar; Se presenta natural o mezclado con avellanas, granos de café entre otras opciones. El nivel de cacao puede variar de entre 60%, 70% 80% y hasta llegar a un 100% de cacao aun que este último es un poco difícil de encontrar para su venta al público.

El chocolate de leche es probablemente el de mayor consumo y el más vendido. Su composición es por lo general de un 25 a 30% de cacao junto con mantequilla de cacao azúcar y leche. Es muy suave y más azucarado por lo que es el preferido de lo más pequeños o de quienes tiene un paladar más “sensible”.

El chocolate blanco es el otro “chocolate aun que en realidad no es chocolate como tal. En efecto el blanco no contiene cacao sino mantequilla de cacao, azúcar, leche y algún saborizante como la vainilla. Es por lo general más dulce que los dos anteriores y su consumo es un poco menos común que el chocolate de leche por ejemplo.

Además de estos tres podemos encontrar también el chocolate para repostería, el chocolate cobertura, casi siempre usado por profesionales para la elaboración de postres y el chocolate sin azúcar que aun que contenga menos azúcar puede llegar a tener un nivel superior de grasa.

Espero que este breve recorrido les dé una mejor idea de que chocolate escoger según el uso que le vayan a dar.